ESTUDIO JOYERIA QUINTERO: Calidad y buen gusto en joyería
El fino arte de la joyería es una pasión que ha motivado a la familia Quintero, en Cuenca (Ecuador), a mantener la tradición de un oficio esmerado y laborioso por tres generaciones. La calidad, el buen gusto y la originalidad, han distinguido siempre los productos de una industria que inició varias décadas atrás con Froylán Quintero. Hoy su nieto Cristian, junto con sus hermanos, es quien lleva las riendas del negocio, el cual se nos explica, es un estudio de diseño vanguardista de joyas cuya galería se encuentra próxima a ser inaugurada. La creciente demanda de sus productos, suscitó la idea de que esta actividad, es digna de ser mostrada (previa cita) a turistas que presentan interés por la excelente orfebrería cuencana, y es así como empezó la vinculación con el turismo.
Observar el proceso de elaboración de las joyas en el estudio de la familia Quintero, es sin lugar a dudas fascinante. El local es sumamente amplio y moderno y la maquinaria es de primera, lo cual junto con la cuidadosa selección de la materia prima, garantiza la calidad de los productos. Experimentados obreros laboran junto con un profesional equipo de diseño para crear magníficas joyas en oro y plata. En nuestra visita pudimos ser testigos de cada uno de los pasos que se dan para obtenerlas, siendo los mismos los siguientes:
FUNDICIÓN:
La materia prima (oro y plata) que se la obtiene en forma granulada, se funde en un crisol de granito que se lo coloca en un horno a gas con turbo generador por aproximadamente 30 minutos, a una temperatura de 1.100 grados centígrados. A la vez que el metal se funde en el crisol, se purifica, garantizando un producto final de excelente calidad. Ya en estado líquido, la materia prima se vierte en las estacas o rieles, de donde se extrae un lingote delgado y largo, una vez enfriada ésta.
LAMINACIÓN:
Este lingote es pasado por el laminador varias veces hasta que quede con el grosor, largo y ancho necesario para el tamaño requerido. Las máquinas laminadoras presentan macizos cilindros de metal que giran en dos sentidos (en reversa y hacia adelante). Es a través de ellos que se introduce el lingote de oro o plata para poco a poco y con cuidado reducir su espesor, pues si se comprime en exceso, el metal se agrieta. Luego de laminarse, los lingotes pasan por un proceso de estiramiento que permite obtener hilos metálicos muy delgados, de hasta 0,04mm de diámetro.





