El Carnaval en Cuenca es sinónimo de goce y diversión; una fiesta en la que está presente el juego, la música, la tradición y el gusto por la buena mesa. Esta hermosa ciudad bañada por cuatro ríos, es el escenario perfecto para el descanso y el esparcimiento en fechas como esta.
El Carnaval y sus orígenes
Se ha dicho que los orígenes mas remotos del Carnaval se los encuentra en los antiguos Sumeria y Egipto, en donde hace más de 5.000 años se celebraban pomposas fiestas en honor al buey Apis, dios de la fertilidad. Esta celebración se difundió mas tarde en el Imperio Romano en donde además, persistieron diversos festejos que se hacían en Grecia y Roma por la primavera y el año nuevo, como las "bacanales" - en honor a Baco, dios del vino - y las "saturnalias" - en honor a Saturno, dios de la siembra y la cosecha.
En las fiestas de Baco, el sacerdote supremo de este Dios conducía un barco sobre ruedas al que se denominaba "carrus navalis" (carro naval). De acuerdo a muchos, este es el origen de la palabra "carnaval". Otros en cambio aseguran que este término proviene del italiano carne! vale!, que significa "adiós a la carne" y se liga perfectamente a la expresión "carnis tollendus" (carne que ha de quitarse), haciendo alusión a la necesidad de eliminar la carne en vísperas de la cuaresma, el Miércoles de Ceniza.
Las celebraciones paganas del antiguo Imperio Romano relacionadas con la llegada del nuevo año y la primavera, persistieron aun después del triunfo del cristianismo bajo la forma del Carnaval. En un sentido religioso, esta fiesta era la ultima oportunidad que se tenía para fortalecer el cuerpo con abundante comida y bebida antes de iniciar el período de cuaresma, que representaba ayuno y penitencia.
En América nuestros ancestros celebraban ya, antes de la llegada de los europeos, fiestas en las que se recibía el nuevo año pidiendo a los dioses fertilidad y abundancia en las cosechas. Tras la conquista y la imposición del catolicismo, estas antiguas celebraciones fueron absorbidas por la fiesta europea del Carnaval, dando origen así a una manifestación popular con un sinnúmero de matices que responden a las características de identidad de cada sitio.
Jueves de Compadres y Comadres
En el caso específico de Cuenca, el Carnaval presenta características que lo hacen único, ya sea por la exquisita gastronomía típica de la región o bien por costumbres que aún hoy en día persisten entre algunos de sus habitantes. Una de ellas, que prácticamente ha desaparecido pero que se intenta rescatarla, es la de los jueves de compadres y comadres. Esta tradición que iniciaba dos semanas antes del Carnaval (en día jueves), tenía como finalidad estrechar lazos de amistad y de solidaridad. Se elegía a los compadres y comadres dependiendo del grado de parentesco o de amistad que existía con ellos. La persona elegida era obsequiada con una "guagua" (niña) de pan, que se entregaba envuelta a la manera tradicional - en forma de tamal - en una bandeja con pétalos de flores. Junto a la figura de pan se acostumbraba también regalar algún "agrado" que podían ser dulces, huevos, una gallina, etc. El ritual continuaba por parte de los elegidos, quienes al verse comprometidos con tal "honra", brindaban a sus visitantes una copa de la deliciosa "mistela" (aguardiente con fruta macerada) y ofrecían asistir a las fiestas del carnaval en casa de quienes habían solicitado el comadrazgo o compadrazgo.
Gastronomía
Otro elemento muy atrayente del Carnaval cuencano es la abundante comida presente en esta fecha. Un sinnúmero de delicias culinarias son preparadas por las familias que se disponen a pasar tres días de esparcimiento en el campo o en la ciudad. Es famoso por ejemplo, el clásico pan cuencano, que es amasado y horneado en los días previos a esta fiesta. Los exquisitos dulces como el de durazno, membrillo e higos, son elaborados con esmero y paciencia por muchas amas de casa que aun hoy en día continúan esta tradición. Y por supuesto, el cerdo está presente en numerosos platos que hacen la delicia de propios y extraños, como es el caso del incomparable "mote pata" que se lo prepara con mote pelado, carne de cerdo, tocino y longaniza, guisados con pepa de sambo molida y tostada. Es posible además encontrar por doquier en esta fecha, exquisiteces como los chicharrones, las morcillas, el hornado, el sancocho, el "mote sucio" (maíz revuelto con manteca negra de cerdo), la fritada y el tostado.
El juego
En cuanto al juego, se ha dicho que el hacerlo con agua es una costumbre heredada de España, pues hay testimonios de que ello se hacía en algunos pueblos de ese país en la antigüedad. Sin embargo, este no fue el único elemento presente en el carnaval cuencano de antaño. Las familias adineradas preparaban con mucho tiempo de anticipación productos como polvos finos, escarchas, confeti, serpentinas y aguas perfumadas y de color con las que se rellenaban cáscaras de huevos. Las fiestas en Carnaval, tenían un carácter mucho más galante en estos casos. En los barrios populares, por otro lado, el agua predominó siempre con la idea de que "sin mojada, hace daño el Carnaval". Luego venía la música, el baile y como no, los famosos canelazos o "sangurachis". Estas deliciosas bebidas, que se sirven con el propósito de "calentar" a los carnavaleros, se las prepara con agua de canela hervida, naranjilla, azúcar y aguardiente y en el caso del sangurachi, con ataco.








