El Suco de la Guerra
Este personaje, que fue cargador de leña del barrio de Todos Santos, refleja el resultado de un mendigo que al encontrarse rezagado en un costado de la vida divaga en la locura de sus propias frustraciones. Frecuentaba el barrio de Todos Santos, la calle de los obreros y el barrio de la Merced. Acostumbraba, a cambio de un cigarrillo nacional relatar la historia de su vida y de la guerra del 41, en la que de acuerdo a su versión, tuvo que subirse a un tanque de guerra.
Maria la Guagua
María fue una campesina que llegó a la ciudad con esperanzas de encontrar una mejor vida. Sin embargo, su destino fue otro, pues al encontrarse indefensa en las calles, fue ultrajada y violada por borrachos y hampones. En medio de la calle y la soledad parió un hijo al que por la suma pobreza en la que se encontraba, no pudo mantener y murió. Se dice que María pasó semanas aferrada al cadáver de la criatura, hasta que al fin la sociedad pudo arrancar de sus brazos al cuerpo ya putrefacto y de mal olor del niño.
Estas circunstancias, que nunca fueron aceptadas por María, la llevaron a la locura y desde ese entonces empezó a ver a su guagua en una muñeca de trapos. Frecuentaba la escalinata del río Tomebamba y del barrio El Vecino.
Atacocos
Este personaje alto, elegante y bien parecido, fue un soñador y poeta de convicción romántica del que algunos se burlaron por sus defectos y sus poesías. Muchos lo llamaban “tuerto” y “cojo”. Solía, a cambio de propinas, declamar poemas a las prometidas de quienes requerían sus servicios. Frecuentaba el casco central de la ciudad, el parque Calderón y la calle Bolívar.
Carlitos de la bicicleta
Este querido personaje popular, acostumbraba deambular por las aceras de la ciudad jalando de un cordel un camión de juguete. Vivía sin complicaciones, disfrutando el día a día. Cuando le molestaban, era capaz de contestar y responder con los más polémicos y decidores insultos. Frecuentaba el casco colonial, se le encontraba cerca de las iglesias.









